V. El exceso de palabras dispersa, es mejor concentrarse.
VIII. La perfección de una mente está en su profundidad y su quietud.
XXIX. El sabio huye del exceso, la extravagancia y la arrogancia.
XXXIII. El que conoce a las personas es sabio.
El que se conoce a sí mismo h alcanzado la clarividencia.
El que vence a otro es fuerte.
El que se vence a sí mismo es aún más fuerte.
El que se conforma con lo que tiene es rico.
El que persevera alcanzará su objetivo.
El que no pierde su cargo durará.
El que ha llegado a vivir todos sus días puede llamarse longevo.
XXXV. El mundo acudirá a aquel que se concentra en el Tao.
El mundo acude a él y no sufre daño, encuentra paz y tranquilidad.
XLIII. Muy pocos en el mundo comprenden la enseñanza sin palabras
y el beneficio de no intervenir en el curso de las cosas.
XLVI. No hay error más grande que buscar mucho, no hay mayor desastre que no saber contentarse, no hay catástrofe mayor que ser codicioso.
El que sabe contentarse siempre tendrá lo suficiente.
L. Apenas salimos a la vida ya entramos a la muerte.
LVII. Yo no intervengo en el curso de las cosas, pero el pueblo se transforma por sí mismo.
LXIII. Los asuntos difíciles del mundo deben resolverse mientras aún son fáciles.
LXVI. Por eso el que busca dominar al pueblo debe hablar con humildad, el que busca conducir al puedo debe ponerse detrás.
Como él no compite, nadie del mundo puede competir con el
LXXI. Saber, y pensar que no sabemos, es una virtud, no saber, y pensar que sabemos, es un defecto.
