El secreto protege al conocimiento del no-iniciado y al no-iniciado del conocimiento.

Cuando el conocimiento se consume como evasión, dependencia o forma de identidad, deja de ser liberador y comienza a reemplazar la responsabilidad personal.

Todo conocimiento que no conduce a mayor responsabilidad, humildad y claridad interior pierde su carácter sagrado. La sabiduría no se mide por lo que se revela, sino por la forma en que transforma la conciencia de quien la recibe.

Los recursos adecuados —lecturas, ejercicios— ayudan a que lo trabajado se integre en la vida diaria.
Complementar la terapia es ampliar las posibilidades de comprensión, sostén y cambio.